La función del andador es proporcionar al paciente la correcta estabilidad al caminar. En muchos casos el paciente se siente mucho más contenido que caminando con muleta o bastón, por eso se dice que la estabilidad también es en sentido psicológico.

¿Cómo elegir un andador?

Hay gran variedad y tipología de andadores, así como distintos tipos de apoyo, entre ellos los apoyos tipo muleta, apoyo de antebrazo, axilar, etcétera.

Andador de pasos

Este primer grupo de andadores se reconocen por no llevar ruedas. Es un andador que ofrece mucha estabilidad al caminar porque rodea a la persona, aunque su desventaja es que requiere mayor energía del paciente para su uso, ya que debe levantarlo para moverlo a cada paso.

Andador con ruedas delanteras

Este segundo grupo está formado por andadores con ruedas, ya sean delanteras o traseras. Las ruedas ayudan en la marcha y son más confortables que los andadores de pasos, ya que no es necesario levantarlos para caminar. Además, cuentan con frenos que garantizan la estabilidad.

Andadores de cuatro ruedas

Son los andadores que tienen ruedas en las cuatro patas y sistema de frenado. Este sistema puede ser de frenado por apoyo o por acción del usuario. Este tipo de andadores por lo general cuentan con un asiento, para el descanso del paciente durante la marcha.

En cualquiera de los casos, es importante el correcto ajuste del andador a la altura necesaria para el paciente. A modo de referencia, el paciente debe tener los codos ligeramente flexionados, ya que si los brazos no se doblan en un ángulo cómodo, el paciente descargará demasiada tensión en los hombros y la espalda.