Los nebulizadores y su función

Los nebulizadores son aparatos que se utilizan para administrar soluciones o suspensiones de fármacos vía inhalatoria. Esto puede hacerse a través de una boquilla o de una mascarilla, esto dependerá de las indicaciones del médico de acuerdo a las condiciones del paciente.

El objetivo de la nebulización es liberar una dosis determinada de un fármaco como partículas respirables, para que éstas se depositen, por efecto de la gravedad, en los bronquios más pequeños.

Utilización del nebulizador

La nebulización se utiliza tanto en la edad pediátrica como en edad adulta, ya sea en ámbito hospitalario o domiciliario. Las nebulizaciones son indicadas en los siguientes casos:

1. Para administrar medicamentos que sólo están disponibles en forma líquida.

2. Cuando sea necesario administrar por vía inhalatoria altas dosis de un medicamento.

3. Para enfermos que no son capaces de usar correctamente los sistemas convencionales de inhalación y que no han podido ser entrenados en las técnicas inhalatorias.

Ventajas de la nebulización

La administración de medicamentos a través de la nebulización brinda las siguientes ventajas:

El paciente necesita menor flujo inspiratorio.

No es necesaria la coordinación con la respiración del paciente.

No se precisa la supervisión de la técnica inhalatoria.

La duración de la técnica de nebulización varía entre 15 y 25 minutos.

Tipos

Los nebulizadores pueden clasificarse de acuerdo al tipo de compresor que utilicen para generar las partículas que tienen que inhalarse. De acuerdo a esto se pueden encontrar tres tipos de nebulizadores: los neumáticos, los ultrasónicos y los de malla.

La eficacia de la nebulización depende de muchos factores que incluyen, entre otras, las características del fármaco a nebulizar, la anatomía de las vías aéreas, la técnica de inhalación del paciente, el sistema de nebulización utilizado y su mantenimiento.