Les compartimos un monólogo con el que muchos podrían identificarse… ¡Que lo disfruten!

 

ANTEOJOS

MARÍA MARTA LEZCANO

 

ELLA: (Frente a una mesa. Varios pares de anteojos ordenados allí) Desde los tres años que los uso. Los tengo todos acá. Con estos, nueve pares. Me gusta llevarlos conmigo. Cada una de las miradas que tuve alguna vez. Las que disfruté y las que sufrí. Una biografía de cristal graduado. (Levanta un par) A estos por joder los llamo “paradoja”: con ellos me vi por primera vez con lentes… (Otro) Con estos vi partir a mi viejo y llorar por primera vez a mi mamá. (Toma otro) Tercer año de la secundaria. En un examen de gimnasia me tiraron la pelota y me tape la cara como reflejo para cubrirlos. Los salvé pero me la lleve a diciembre. (Otro más) Con estos vi crecer día a día mi cuerpo desnudo en el espejo de casa.

Los uso para ver igual… Para ser igual, en realidad.

Una vez le pregunté a mamá: “Ma, ¿cómo soy sin lentes?… ¿Hermosa…? ¿Te parece que soy hermosa?”. Son tan pocas las personas que me han visto sin lentes… Me gusta sacármelos para esas cosas de ojos cerrados o de mirar para adentro. Sí, el amor lo hago sin lentes. Duermo, sueño, leo, escribo, me masturbo. Cosas de mirar para adentro.

No, no puedo ir al cine sin ellos, ni mirar televisión, ni ir a la pileta, ni salir a bailar. Lo peor que te puede pasar sin lentes son la noche y la lluvia. Una noche en un baile de secundaria se me rompió un vidrio: este. Astillas tan pequeñas en el piso que no las podía ver. Una sensación, mezcla de angustia, desesperación, miedo con ganas de llorar. Lloré tanto, me sentía sola, en un mundo aparte, en una burbuja aislada.

 

Si me los saco, no sé cómo me miran. Bah, si me miran o no. En realidad, siempre siento que me miran. No sé, para mí es raro, mi cara es rara… Este hueso está más pronunciado, las ojeras se hicieron más profundas, mis ojos, que de por sí son grandes, sin lentes se ven mucho más grandes. Me da vergüenza….

Toma otro par.

Esta patilla se me rompió el día que aprendí a andar en bici. (Otro) Con estos besé a un hombre por primera vez. No sabía si sacármelos o no. (Señalando al azar) El viaje de egresados, aquellas dos noches de llorar por él, el tiempo de las peleas, el descubrimien-to de las mentiras de ella, aquella borrachera-Al fin y al cabo un privilegio: ¿quién puede guardar su vida en una cartera?

Está la idea de una operación. Láser. En una hora ves bien, dicen. Bah… ¿Qué es ver bien? Ves como yo veo con lentes, pero sin ponértelos. Ahora no sabría vivir sin ellos. Creo que si me opero salgo corriendo a la óptica y me compro un par sin aumento.

Ahora me los voy a sacar. Para vos. No digas nada, por favor. No digas nada. Me siento mucho más desnuda que si no tuviera la ropa.

Se los quita.

 

 

Del libro “Micromonólogos”, de Mauricio Kartún.